La decisión que cambió su rumbo
Durante cinco años, la vida profesional de Lucía Marín estuvo ligada a las ventas. Con el tiempo, comprendió qué le faltaba: quería crear, no vender. Quería participar en la construcción de aquello que otras personas utilizarían.
Ese deseo la llevó al diseño.
Por delante quedaban la formación, los primeros bocetos y el reto de volver a ser principiante. Lucía estudió Diseño y Tecnologías Creativas en Valencia, aceptó pequeños encargos y fue construyendo su portfolio. Empezó con páginas de aterrizaje y, poco a poco, pasó a productos digitales más complejos.
Su experiencia en ventas también encontró un nuevo propósito: escuchar, hacer preguntas y comprender las necesidades de las personas eran habilidades que tenían mucho que aportar al diseño.
Diez conversaciones que cambiaron su forma de diseñar
Uno de los momentos decisivos llegó mientras trabajaba en una startup de reservas.
El equipo llevaba meses discutiendo los colores de los botones, mientras el 30 % de los usuarios abandonaba el proceso en el paso de pago. Lucía pidió una semana para hablar con diez clientes reales.
Aquellas conversaciones ayudaron a entender dónde encontraban dificultades. Desde entonces, su trabajo empieza por investigar el problema antes de diseñar una solución.
«Una interfaz bonita que nadie entiende es un problema caro. Prefiero enseñar un prototipo feo a cinco personas el martes que un Figma precioso al cliente el viernes».
Un anuncio, una candidatura y una nueva oportunidad
Lucía descubrió TIMETORIOT a través de un anuncio.
Para entonces, ya trabajaba como diseñadora. Le llamó la atención encontrar una plataforma centrada en profesiones creativas, donde el portfolio ocupaba un lugar protagonista.
Presentó su candidatura y, una semana después, consiguió su primer trabajo a través de TIMETORIOT: un encargo para una pequeña startup.
Para ella, fue el resultado concreto de dar un paso y responder a una oportunidad. Para la plataforma, una historia de cómo una diseñadora y un equipo encontraron la manera de colaborar.
Una profesión propia y una forma de trabajar
Hoy, Lucía cuenta con cinco años de experiencia en diseño, más de 40 webs y aplicaciones entregadas, 90 entrevistas con usuarios y cuatro sistemas de diseño construidos desde cero.
Trabaja en remoto desde Valencia. Investiga las necesidades de los usuarios, estructura productos, diseña interfaces y colabora con los equipos de desarrollo para llevarlas a producción.
También enseña fundamentos de UX a personas que llegan desde otras profesiones. Conoce bien ese camino: tener experiencia laboral y, aun así, necesitar dar los primeros pasos en un sector nuevo.
La historia de Lucía empezó con las ganas de crear. La formación y la práctica convirtieron ese deseo en una profesión. Y TIMETORIOT la ayudó a encontrar un nuevo equipo que necesitaba sus habilidades.
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